CRÓNICAS DEL CUIDADOR: 1 AÑO SIN LA YAYA

He tardado un año en escribir esto, en procesarlo todo. No ha sido un camino fácil, ni este año sin mi madre ni los seis años cuidándola, pero cada día me siento un poco mejor. Cada día mi proceso de duelo va avanzando. No lloro todos los días, pero tampoco puedo decir que no lloro ninguno… A veces, por cualquier tontería que me la recuerde, me saltan las lágrimas.
Hoy quiero hablar de ese duelo y cerrar estas Crónicas del cuidador que empecé hace ya 4 años, el 30 de julio de 2022, con la primera entrega: Crónicas del cuidador: el comienzo y terminé con la penúltima crónica Crónicas del cuidador: El final el día que falleció, el 22 de abril de 2025.
Oh, cómo es la vida… No sabemos cuándo venimos ni cuándo nos vamos. Pensamos que tenemos tiempo, pero el tiempo vuela. Pensamos que vamos a ser jóvenes para siempre, que no nos vamos a enfermar, que no nos van a pasar cosas terribles… pero la vida nos ofrece una variedad de mierdecitas varias, lo bueno y lo malo, como una ensalada… y de postre un brownie.
Todos pasamos por lo mismo, de una manera u otra, y cada uno afronta su situación como puede. Cada día de una manera diferente, dependiendo de en qué etapa estamos o de cómo estamos de ánimo ese día. Pero al final… todos pasamos por lo mismo.
Perder a una madre o a un padre, igual que perder a un hijo, es algo que hasta que no te pasa no te lo puedes imaginar. Sabes que va a pasar, piensas que vas a estar preparada… pero realmente no lo estás. Y nunca lo estarás. Es curioso cómo nos acostumbramos a estar con otra persona, damos por hecho que siempre van a estar… y cuando ya no están, es como si parte de nosotros tampoco estuviera.
Durante este año me han pasado cosas que creo que son muy de cuidadora. Por ejemplo, cuando empezaba a salir de casa tenía urgencia por volver, preocupada porque tenía que atender a mi madre. Cuando hacía la compra, metía cosas en la cesta que eran para ella, como sus flanes preferidos. Cuando estaba en casa y la habitación donde ella estaba tenía la puerta cerrada, pensaba que al abrirla ella estaría ahí.
Sigo poniendo en bucle toda su música favorita: Frank Sinatra, Elvis, Nino Bravo… y sigo viendo todas esas películas clásicas y musicales que veíamos juntas una y otra vez: Lo que el viento se llevó, Sonrisas y lágrimas, West Side Story, Cantando bajo la lluvia, Los miserables, South Pacific… y muchas más que disfrutamos juntas tantas veces.
Cada vez que necesito un consejo, pienso en llamarla… porque siempre me daba muy buenos consejos y siempre, siempre me apoyaba en todo. Jamás me juzgó por nada. Siempre me decía cosas positivas, nunca negativas. Me hizo creer en mí… y hasta sus últimos días me decía: “qué guapa eres”.
Mi madre fue una muy buena madre: honesta, divertida, generosa, creativa, muy graciosa y muy abierta. Lo único “negativo” que puedo decir es que era demasiado buena y a veces se dejaba llevar… pero eso, al final, creo que también es bondad. Podría seguir y seguir… pero me imagino que todas las madres son iguales (a saber qué dirán mis hijos de mí cuando yo no esté jajajajaja).
Ha sido un año de aprendizaje: de volver a encontrarme, de aprender a estar sola, de saber controlar mis emociones, de descubrir nuevas maneras de afrontar el dolor. He tenido la suerte de tener a mi familia y a mi chico cerca, siempre apoyándome y siendo pacientes conmigo durante este proceso de duelo, que cada persona tarda su tiempo en recorrer. Creo que lo seguiré procesando el resto de mi vida, pero estoy muy orgullosa de los seis años que dediqué a mi madre cuidándola. Ella nunca quiso ir a una residencia y yo se lo respeté.
A lo mejor no fui la mejor cuidadora del mundo (iba aprendiendo sobre la marcha), pero sé que mi madre lo pasó muy bien. Nos reímos muchísimo haciendo todos nuestros vídeos en YouTube y en TikTok… de verdad, si no los habéis visto, merecen la pena, id viéndolos poco a poco.
Uff… ha sido difícil volver a escribir sobre este tema. Y me da pena dejar estas Crónicas del cuidador atrás, pero tengo que dar paso a otras etapas. Y estoy segurísima de que mi madre, esté donde esté, me anima a continuar con mi vida, siempre sabiendo que ella estará a mi lado.
Espero que os hayan gustado estas crónicas y que, si os encontráis en la misma situación de cuidador, podáis aprender algo de este camino. Repito: no sé si lo hice bien o mal, pero estoy en paz. Y desde hoy levanto la cabeza y sigo adelante para hacer cosas maravillosas… que sé que mi madre estará muy orgullosa.
Doy ánimo a todas esas personas que están pasando por lo mismo. Y por favor, sabed que ser cuidador es difícil, sí… pero la recompensa es enorme.
Os quiero… y nos vemos en las siguientes crónicas. (muy pronto publicaré el libro con todo junto y alguna que otra anecdota más)
Para los que no hayáis podido seguir toda la historia, os dejo los enlaces a toda la crónica:




