CRÓNICAS DEL CUIDADOR: MIRANDO HACÍA ATRÁS PARTE 2

Continuamos con las Crónicas del Cuidador: Mirando hacia atrás parte 2. En la parte 1, os hablé de la infancia de mi madre y hoy quiero hablaros de su adolescencia y juventud hasta que se casó con mi padre. Tengo que decir que mi madre siempre ha contado muchas historias de su juventud y en todas ellas me hablaba de haber estado muy feliz y de haber disfrutado mucho. Aunque eran tiempos diferentes y vivía bajo el reinado de Franco y las limitaciones que eso implicaba, mis abuelos eran un poco modernos y le dieron algo de libertad, aunque no tanto como lo que esperamos ahora. ¿Preparados? Vamos allá.

Con sus primas y amigas

Mi madre no fue al instituto, en aquel entonces muchas mujeres terminaban sus estudios con 16 o 17 años y pocas continuaban estudiando; muchas trabajaban en los negocios familiares o simplemente estaban en casa siendo formadas para ser buenas esposas. Mi madre quiso estudiar pero tenía claro que el arte era su pasión y se apuntó a la escuela de arte de Madrid (creo que me contó que estaba por el Retiro). Empezó sus estudios y estaba encantada, me cuenta que le gustaba mucho estar en clase y aprender, recuerdo que me contó que una de las veces vinieron modelos para que los pintaran y claro, como era típico de esa época, los modelos estaban desnudos (jajaja, no entiendo todo el pudor y limitaciones con algunas cosas y luego, ¡ala!, la gente desnuda en una clase de arte).

En el retiro y de excursión

En fin, todo iba bien hasta que para el siguiente año había plazas limitadas y solo los mejores de la clase podrían continuar. Desafortunadamente, ella se quedó fuera y creo que eso le marcó por el resto de su vida. Redactando esto me doy cuenta de que ya son 3 generaciones a las que por algún motivo se nos han cortado las alas. Mi madre con su pintura, yo con el ballet y mi hija con cinematografía. Debe ser el destino o una maldición de familia. Bueno, continuo que me desvío.

Con sus primas y amigas

Cuando no pudo continuar sus estudios, una amiga de mi abuela que tenía un estudio de fotografía le ofreció un puesto retocando fotos. En aquel entonces no existía Photoshop y si se quería mejorar la calidad de las fotos, añadir color, eliminar a personas, hacerlas más guapas, etc., la única manera era pintando las fotos o directamente retocando los negativos antes de revelarlas. A mi madre se le daba muy bien y al menos pudo tener un oficio dentro del sector que la apasionaba.

Aunque estaba concentrada en sus estudios y trabajo, tenía mucho tiempo libre y lo pasaba genial con su hermana, primas y amigas del alma que se conocían desde siempre (la misma gente que desde que le diagnosticaron su enfermedad no la han vuelto a llamar). Solían dar paseos por el Retiro, iban a guateques e iban de vacaciones a Altea, donde mi madre me contaba lo bien que se lo pasaban, dando paseos en bici, yendo a la playa y sobre todo disfrutando de las fiestas del pueblo.

Mi madre en aquel entonces tenía un tipazo que no veas, un pelo largo rubio y una cara preciosa, pero tenía muchos complejos por sus manos y no se dejaba acercar mucho por los chicos. Aunque según cuenta, tenía muchos detrás de ella jajaja. Me cuenta que tuvo un novio que estaba en silla de ruedas, pero falleció en un accidente de coche, y tuvo otro pretendiente al que estaba enamorada, pero estaba divorciado y en aquel entonces eso era un tabú, así que terminó su romance por lo que dirían.

Mi madre también me contaba que mi abuela y su tía eran costureras para la alta sociedad y realizaban vestidos muy glamurosos, y ella y su hermana pudieron disfrutar siempre de estar a la última moda vistiendo vestidos de alta costura y poder ser glamurosas. Tengo que decir que mi madre siempre, siempre ha sido muy elegante y siempre iba muy conjuntada; no podía salir de la casa sin que su outfit fuera completo con complementos, como bolso, pendientes, collares, pulseras, cinturones, pañuelos, ¡todo! Todo tenía que complementar a la perfección.

En clase de pintura y en la Masa Coral

Otra de las cosas que siempre cuenta, y hasta hace poco lo repetía mil veces, es que cantó en la Masa Coral de Madrid y una de las veces RTV Española fue a grabarles; ella estaba en la primera fila. Durante mucho tiempo, cuando nos contaba esa historia, pensábamos que se lo estaba inventando, hasta que encontramos fotos de ese día.

Poco más creo que os puedo contar. Lo que os cuento son las historias que ella me contaba. Puede que algunas las exagerara o no fueran exactamente así, pero, visto lo visto, creo cada palabra. Esta época de su vida creo que fue la mejor. Creo que para muchos de nosotros es la mejor, es cuando somos jóvenes, sin preocupaciones, estamos guapos, en forma, tenemos ilusiones y nos queremos comer el mundo. Luego llega la realidad de la vida y, dependiendo de tus decisiones, vas para un lado u otro.

Con mi padre circa 1967

Y esto es todo lo que os cuento en esta segunda parte. En la tercera ya hablaremos de su boda con mi padre y el resto…