Han pasado 19 años

En un día como hoy, el 9 de febrero de 2005, llegamos a Alicante mi exmarido, mi hijo de 3 años y mi hija de 1 año (bueno, ella cumplió un año aquí el 22 de febrero), y yo. Después de haber vivido 28 años en EE.UU. Cuando aterrizamos y miré por la ventana del avión, vi un día gris y triste. Al salir del aeropuerto, el frío siberiano al que nos enfrentamos me aterrorizó y pensé: «¿Qué hemos hecho?». En el taxi camino al piso de alquiler que habíamos reservado, observaba los alrededores: todo seco y gris, nada comparado con Miami, Los Ángeles o New Jersey, que habíamos dejado atrás. No quise llorar para que, como siempre, mis hijos no me vieran débil, pero en ese momento supe que mi vida iba a cambiar por completo y que la decisión que habíamos tomado meses atrás estaba por demostrar si fue la correcta o no. Han pasado 19 años desde ese día y hoy quiero contaros mi historia.

Llegar a un país que es tuyo pero realmente no es tuyo es realmente aterrador. Explico… Nací en Madrid, pero a los 10 años nos mudamos a EE.UU., por lo que viví allí mi niñez, adolescencia y madurez. Aunque hablaba español con mis padres en casa, el resto del tiempo, con amigos en el colegio, universidad y trabajo, hablaba inglés. Mi exmarido es americano, por lo cual solo hablábamos inglés. Al llegar aquí, aunque tenía un pasaporte español, mi DNI español y era española de nacimiento, realmente no era ni española ni americana, estaba entre dos mundos. Mi español al principio no era el mejor (y aún me cuesta un poco tener un vocabulario perfecto, y la ortografía deja mucho que desear, como podéis ver por mis posts). Mi exmarido no quiso aprender español, por lo que yo tenía que hacer todas las gestiones a las que no estaba preparada para enfrentarme. Mi madre en ese entonces vino de Madrid para ayudarme con la mudanza y los niños, y eternamente agradecida estoy con ella. Cada vez que ahora la cuido yo, recuerdo todo lo que hizo por nosotros.

Leyendo esto, estaréis pensando: «¿Pero por qué coño os vinisteis a vivir a España, viviendo en EE.UU y con niños tan pequeños?» Ay, aquí es donde empieza el círculo de la vida y cómo una cosa da la vuelta y acaba en el mismo sitio. Mi exmarido es compositor y productor musical (bueno, ahora no sé qué coño hace), y alguien le llamó y le dijo: «Acaban de construir un estudio de cine llamado Ciudad de la Luz en una ciudad llamada Alicante en España, y están buscando profesionales en el sector para ir a trabajar allí. La zona se va a convertir en el próximo Hollywood.» Y él respondió: «Ah, perfecto, vamos para allá». Y yo… ¿WTF? No, no quiero. Vivo en Los Ángeles, tengo un buen trabajo, amigos, y mis hijos son muy pequeños. No quiero hacerles a ellos lo que mis padres me hicieron a mí. Lo único que sí pensé es que mi madre vivía ahora en Madrid y estaría más cerca de ella. Mi ex estuvo meses convenciéndome y al final dije: «WTF let´s do it». ¿Os he contestado? Ahora vamos a seguir.

Coincidencias de la vida: la primera persona que conocí aquí en Alicante fue Arancha, una chica que me dijo que estaba casada con un americano llamado Tracy. (Avanzamos rápidamente a hoy, 2024, estoy realizando un curso en Ciudad de la Luz con Tracy). Tracy y Arancha me ayudaron muchísimo esos primeros meses, guiándome en todos los procesos y detalles que tenía que hacer. En todo este tiempo, mi ex y yo fuimos a visitar Ciudad de la Luz, y poco a poco él se dio cuenta de que ni los estudios ni la ciudad estaban preparados para ser lo que decían querer ser. Poco a poco, siguió su camino de giras y trabajos en el exterior, dejándome en Alicante sola con los niños.

Mirando hacia atrás, no sé cómo lo hice y cómo he llegado hasta aquí. Tengo que deciros que fue muy duro en todos los sentidos. Tuve que volver a empezar desde cero. En EE.UU., trabajaba como Jefa de Compras, ganando unos 80.000€ al año, y al llegar aquí intenté convalidar mis títulos y me pedían casi que volviera a hacer la carrera, así que opté por abortar misión. Empecé a ir a entrevistas, y en mi primera entrevista con una inmobiliaria, el hombre que me estaba entrevistando se sentó enfrente de mí, fumando y echándome todo el humo en la cara mientras me explicaba el puesto. Luego me dice: «Bueno, te pagaríamos 400 euros». Y yo, horrorizada, digo: «¿A la semana?» (pensando qué tipo de sueldo de mierda es 400€ a la semana, yo acostumbrada a ganar alrededor de 1200€ a la semana). Y él responde: «No, no, al mes». Fue entonces cuando empecé a mirar por todos lados para ver dónde estaba la cámara oculta (obviamente no encontré ninguna; estaba viviendo la pura realidad).

En este post no voy a entrar en detalle en todo lo que me ha pasado en estos últimos 19 años porque eso lo dejo para la novela que estoy escribiendo sobre mi vida, que espero que os encante cuando la termine (llevo unos 20 años escribiendo jajaja). Solo os puedo decir que a lo largo de este tiempo he conocido a personas maravillosas, algunas seguimos en contacto y otras ya no tanto, pero en su momento cada una me aportó lo que necesitaba cuando lo necesitaba. Me he esforzado, he seguido estudiando, he trabajado en empresas pequeñas y grandes e incluso he creado mi propia empresa. Ahora estoy, como se dice, en transición, mirando hacia el futuro y viendo las miles de posibilidades que tengo. Casualmente, una de ellas sería poder trabajar en Ciudad de la Luz, lo cual sería el final feliz que todos queremos y volvería al principio de estos 19 años, completando así el círculo.

*P.D. Os tengo que decir que esta mañana empecé a redactar esto y el título que puse fue «Han pasado 20 años», pero viene mi hija y me dice «¿Qué haces?» y yo le digo «Redactando sobre nuestros 20 años en España», y ella dice «Mamá, no me salen las cuentas. Yo voy a cumplir 20 y llegamos cuando yo tenía casi un año, por lo que son 19, no 20». Mi cara de tonta no me la podía quitar nadie, y dije: «Pues ya he empezado el puto post, así que lo termino y ya si acaso el año que viene les cuento a la peña más mierdecitas»…