Consejos no solicitados

Hello my friends. Os he tenido un poco abandonados últimamente, y eso que ahora tengo todo el tiempo del mundo porque sigo desempleada. Sin embargo, me impongo varias tareas, proyectos, cursos, talleres, reuniones, networkings y mil cosas más para mantenerme activa y al día de todo, y al final dejo lo mío para lo último. Hoy tengo que contaros muchas cosas, pero el tema principal del post son los consejos no solicitados que recibo a diario y que, aunque los agradezco, como dicen las palabras, son no solicitados. Bueno, vamos a empezar que ya es hora.

Primero os cuento un poco en qué ando, qué hago, qué no hago y por qué lo hago. ¡Ja, ja, ja! Al final os cuento todo y os encanta, porque sois muy cotillas. Sé que muchos me leéis, pero jamás me decís nada. Otros se os escapa cuando me decís algo que sé que no os he dicho y que habéis leído en el blog, y otros sois mis fans número uno y siempre estáis ahí, comentando y apoyando. Gracias a todos.

Bueno, por donde iba… Ah sí, eso, que llevo una vida muy ajetreada. Acabo de terminar un curso de coordinador de producción en Ciudad de la Luz que me ha encantado. He aprendido muchísimo y he conocido a personas maravillosas. Por otro lado, he estado realizando varios cursos de comunicación y de IA. Actualmente, estoy realizando otros dos cursos, uno de guión y otro de documental de no ficción (ya os iré contando). Todo esto porque estoy preparando un documental sobre el edadismo (si queréis participar, ya sabéis). Todo esto, además de cuidar de mi madre a tiempo completo y mantener la casa ordenada y limpita para los gremlins que me ayudan, pero creo que ensucian más de lo que ayudan.

También sigo en mi búsqueda activa de empleo, que llevo haciendo desde agosto, y por ahora no he tenido mucha suerte. Pero sigo adelante, cada vez más afinando mi CV y mi carta de presentación, ajustándolos para cada puesto con herramientas de IA. He enviado mi CV a más de 1000 empresas y creo que solo unas 10 me han contestado (diciendo que no), el resto ni un ‘hola, gracias pero no’. ¡Ja, ja!

Entonces, ya vamos con dos vías de estrés: el cuidado de mi madre (ser cuidador es muy difícil física y emocionalmente), estar desempleada (se me acaba el paro este mes), y ahora vamos a añadir al cóctel que encima de todo esto, mi ex lleva 9 años sin pasarme casi nada de dinero para los niños, que ya no son tan niños, por lo que he tenido que llevar la carga yo sola. Recordad que no tengo familia aquí, solo unos tíos y primos en Madrid que sinceramente van a lo suyo y no tenemos mucha relación. Mi padre y hermano están en EE. UU. y aunque me ayudan mucho, están lejos.

Al cóctel vamos a añadir que me han subido la hipoteca un 300%. ¿Por qué? Pues, ¿por qué no? Así ganan ellos más dinero. Y por último, vamos a añadir a la poción mágica del agobio la menopausia, que no perdona y te hace volverte loca aunque no tengas ningún problema en mano.

Y ahora llego al punto del post, que estaréis pensando qué pesada es esta Nuria. Los consejos no solicitados. Muchas personas me llaman o me mandan mensajes con consejos sobre lo que debo hacer, cómo me debo sentir, etc. Y aunque me gusta que me llamen y manden mensajes, porque cada vez menos personas lo hacen, cuando todo me iba bien económicamente y estaba feliz sin ninguna carga o preocupación, llamadas y amigos por todos lados; ahora el silencio… Pero bueno, de los que sí de vez en cuando me dicen algo (amigos o conocidos), es siempre el mismo discurso: «ten paciencia», «hay gente peor», «yo me iría a EE. UU.», «yo vendería la casa», «yo pienso que tienes que esforzarte más», «tienes que hacer más networking», «¿estás segura de que tu CV está bien? Debes volver a mirarlo», y así infinitos consejos. Los agradezco, no me malinterpretéis, pero si no estás en mi misma situación (con todo el cóctel), simplemente llámame y dime «Nuria, una cervecita», con eso y hablar de lo positivo en mi vida, que hay mucho, me vale.

Hasta hace unas semanas estaba indignada, triste, desesperada. Me sentía como una mierda, desvalorada, desaprovechada, y había perdido por completo mi confianza en mí misma. El síndrome del impostor se apoderó de mí y había tocado fondo. Ahora he procesado toda mi mierda (me ha costado), llevo meses meditando, diciendo mis afirmaciones, redactando mis deseos y miedos, aceptando mi situación, comprendiendo lo que está pasando, viviendo en el presente y ahora veo que tengo un futuro brillante, que tengo a muchas personas que me quieren, que valgo un montón, tengo mucha experiencia laboral y de vida y sobre todo que soy una todopoderosa.