Las Crónicas del Cuidador: Sigue adelante

Arranqué estas Crónicas del Cuidador el 30 de julio de 2022 con mi primera crónica titulada «Las Crónicas del Cuidador: El Comienzo». Desde entonces, os he ido contando todo el proceso que estoy viviendo con mi madre, quien padece demencia/Alzheimer.
Van a cumplirse 3 años desde que comencé las crónicas, pero ya llevamos 5 años conviviendo con la enfermedad, cuidando de ella y enfrentándonos a todo tipo de aventuras. Al principio, eran situaciones graciosas, pero con el tiempo se han vuelto más serias, más tristes y, en algunos momentos, desesperantes.
Continúo con estas crónicas porque creo que es importante documentar todo, no solo por mi salud mental, sino también por si puede ayudar a alguien que esté viviendo la misma situación de cuidador.
¡Vamos allá!
No recuerdo ni dónde os dejé desde mi último post, pero eso da igual, voy a empezar desde hoy y ya os buscáis la vida, jeje. Mi madre cumplió 88 años la semana pasada y no se enteró de nada. Aunque la felicitamos y le compramos su postre favorito, el roscón de Reyes, ella era inconsciente de lo que estaba pasando.
Ya está en una etapa en la que casi no habla. Simplemente nos mira, nos mira profundamente, como intentando encontrar en nuestra mirada algo que la haga recordar o reaccionar. Le caen lágrimas, pero es incapaz de hablar, de articular ninguna emoción, y cierra los ojos en desesperación.
En un estado medio vegetativo, duerme la mayor parte del tiempo y, las pocas horas que está despierta, mira al abismo buscando algo que la recuerde a algo o simplemente señalando hacia el vacío. En las pocas palabras que le quedan, dice cosas como «están allí» o «¿esa quién es?». Lleva ya tiempo viendo a sus amigos imaginarios, aunque yo quiero pensar que son conocidos, porque si no, ¡me cajo encima! Jajaja.
Como veis, tengo que reírme de la situación, porque, si no, sería terriblemente triste y deprimente. Y mi madre nunca fue ni triste ni deprimente; siempre me enseñó a ser positiva y alegre.
Me sorprendo a mí misma por lo bien que lo he llevado. He tenido, y algunas veces sigo teniendo, bajones; soy puto humana. Pero he aceptado la situación y entiendo que forma parte de mi vida, me guste o no, y que lo estoy haciendo lo mejor que puedo.
Sé que mi madre estaría muy orgullosa de mí, aunque un poco enfadada también por estar tan pendiente de ella. Si estuviera bien, me diría: «No te quedes aquí conmigo, sal y pásalo bien». Y eso es lo que intento hacer siempre que puedo.
Como cuidador, la culpabilidad siempre está ahí, sobre todo cuando ya llevas muchos años cuidando, te ves que te vas perdiendo y decides vivir un poco más. Pero la culpabilidad no nos ayuda a crecer ni a seguir adelante, y hay que seguir viviendo.
Además del cuidado de mi madre actualmente, intento llevar una vida equilibrada entre el trabajo, los niños (bueno, ya no son tan niños), el novio en Madrid (el pobre lleva 9 años esperando a que podamos estar juntos a diario) y mi nueva faceta de actriz. Esto último es algo nuevo y sorprendente, pero también algo que me está dando un poco de esperanza y ganas de seguir luchando por mis sueños y no arrepentirme de nada.
Así que lo único que quiero transmitir en esta crónica es que los días pasan y, aunque tengamos responsabilidades y mierdecitas que el universo nos pone delante, no puedes dejarte perder. Tienes que seguir enfrentándote al presente, vivir el momento, olvidar lo malo y concentrarte en todo lo bueno (que siempre, siempre hay muchas cosas buenas).
Ser cuidador es un trabajo duro, y hasta que no te toca vivirlo, no te lo puedes imaginar. Además de ser un trabajo físico, lo mental pesa mucho más, pero tienes que decidir ser fuerte y, sobre todo, ser una persona agradecida y alegre.
No sé cuántos capítulos más tendrán estas crónicas, pero os iré contando hasta el final. Si queréis leer desde el principio podéis visitar el apartado de Crónicas del Cuidador.






Maria Araujo
Mi querida amiga Ibérica: siempre que tengo tiempo te leo.
Eres una luchadora de hierro, tu mami, aunque no pueda expresarlo de palabra, debe sentirse muy orgullosa de ti.
Eres una hija amorosa, paciente, dedicada.
Tienes una especial reserva allá arriba..!!!!
Te quiero siempre.
Un feliz y prospero año.!!!
nuricoco
Querida amiga siempre estás ahí.. te quiero..
Arancha
Hola Nuria!! Te admiro porque sacas siempre el lado positivo de las situaciones, eres una luchadora. Me ha gustado leerte y me ha ayudado es entender mejor los estados emocionales por los que el cuidador/a debe pasar y lo duro que es. Tu madre aunque no pueda expresarse sabe que estáis ahí con ella y es lo que la mantiene viva. Un abrazo enorme y por cierto me encantó que compartieras con nosotros la salida del sábado noche. ❤️❤️
nuricoco
Muchas gracias Arancha!!! Eres un amor…