Cuando menos te lo esperas

Qué aventura la mía, bueno, qué aventura la vuestra y la de todos. Estamos constantemente de un lado para otro, arriba y abajo, y todo lo demás. Creo que, a mis 55 años, going on 56, sigo sorprendiéndome de la vida, de las circunstancias y del día a día. Cuando pienso que ya lo tengo todo figured out, ¡BOOM! el universo me da una bofetada, se ríe de mí y me muestra otra forma de ver las cosas. Honestamente, sea bueno o malo, me encanta este circo en el que vivimos. Hoy comparto con vosotros otro capitulo de mi divertida vida.

No sé si ya vamos por otro capítulo u otra temporada, pierdo un poco la noción del tiempo, pero quiero deciros que paso a paso (he aprendido a no decir poco a poco porque dicen que eso es negativo ¡jajaja!) voy recuperando mi verdadera esencia, voy descubriendo quién soy, quién he sido siempre pero he intentado esconder por el qué dirán. He tenido épocas en las que me daba igual lo que pensara la gente de mí, pero llega un momento en que me avergüenzo y vuelvo a retraerme, volviendo a ser la Nuria que todo el mundo quiere que sea. Así voy back and forth, peleándome conmigo misma, con el ser que tengo dentro que quiere salir, pero yo misma lo detengo para no ofender a nadie (la Libra en mi que quiere llevarse bien con todos).

Joder, Nuria, tía, céntrate y cuéntanos lo que tienes que contar! ¡Voy, voy! Siempre tengo que calentaros un poco antes de adentrarnos en la materia en hand. Estos últimos 9 meses, ¡joder, ahora que lo digo!, Este tiempo ha sido como un embarazo de esos malos en los que estás vomitando todo el rato, llorando sin razón, te duele todo, engordas demasiado, te haces pis cada 5 minutos, no puedes dormir bien, la ropa no te queda bien, ¡no puedes ver tus pies! ¡jajajajaja! Pues ha sido algo así (muy parecido en muchos detalles) y por fin he dado a luz. He gestado algo dentro de mí que me ha costado un esfuerzo enorme. El parto ha sido lo más difícil hasta el final, empujando, empujando, sabiendo que ya no quedaba otra opción, que si no empujaba aunque doliera, estaba en peligro yo y lo que estaba por nacer.

Y aquí estamos, con mi nuevo ser en mano, mi nuevo yo, mi nueva vida, renacida, por decirlo de alguna manera, con una visión nueva. Ha sido un largo camino, uno de los más largos de mi vida, y también coincide no solo en los últimos 9 meses, sino en los últimos 9 años, como ya os conté en mi post:

El cúmulo del final del ciclo de mi año 9 en numerología

En fin, creo que el ciclo por fin ha terminado, y así es, 2024 es mi año 1. Es decir, empiezo un nuevo ciclo y estoy convencida de que este va a ser uno de los mejores. Dejo atrás el ‘pobre de mí’, todo me pasa a mí, tengo mala suerte, ¿es que por qué yo?… Todo eso se ha quedado enterrado en el último ciclo y ahora he dado luz a uno nuevo, lleno de positividad, luz y muchas nuevas aventuras. En estos últimos años me he deshecho de muchas cosas físicas y mentales, pero más importante aún, de personas que no me aportaban nada. Personas que han estado allí durante mi último ciclo, pero que ahora dejo atrás para que continúen en su camino, porque tengo claro que no estarán en el mío. Me siento liberada, como si me hubiera quitado mil pesos de encima, renovada y llena de esperanza y fe. Me quedo con todas esas personas y cosas que realmente han sabido ayudarme sin juzgar, pero aún así, dándome apoyo y consejos cuando los necesitaba y ellos veían que era necesario.

Y todo esto no ha venido ni gratis ni sin esfuerzo. Estos últimos meses y años he trabajado mucho en mi ser, en mi yo interior. Me he peleado conmigo misma miles de veces, me he equivocado, me he enfadado, he llorado más de lo normal, me he frustrado y he repetido las mismas tonterías una y otra vez. Pero al mismo tiempo, he ido mejorando, reflexionando, superándome, retándome, saliendo de mi zona de confort, buscando otras alternativas, haciendo preguntas, estudiando, informándome, formándome, y haciendo todo esto desde el corazón, desde la bondad y todo lo bueno que tenía dentro de mí. He vuelto a rezar en mi altar, a mis diosas, a crear afirmaciones, manifestaciones, meditar. Os tengo que decir que mis rituales de repetir mantras, leer mis afirmaciones en voz alta, mirar y visualizar mi vision board, escribir por qué estaba agradecida todas las mañanas y escribir todos, todos los días, qué tipo de vida quería, qué cosas quería que pasaran, se han hecho realidad. La guía que creé (disponible en Amazon ¡jajaja!) me ha ayudado a conseguir todo esto.

Mi diario de afirmaciones y manifestación

Hoy comienza mi nueva aventura en todos los sentidos. Uno de ellos es mi nuevo trabajo, que después de 9 largos meses y varias propuestas, algunas muy buenas pero que rechacé porque en mi corazón sabía que había algo mejor, por fin tengo el trabajo que había soñado. Estoy haciendo algo que me gusta, que se me da bien, en un sector en el que creo y apoyo, en una empresa que considera que el trabajador es lo más importante, que comprende mi situación con mi madre y me ofrece toda la flexibilidad del mundo. Además, puedo trabajar con un querido amigo que es más que una buena persona, es una persona admirable. Mis hijos también van ya en buen camino y estoy 100% segura de que el resto de los problemas que me quedan por resolver se resolverán de la manera que yo quiera, porque chicos y chicas, la positividad y la manifestación de lo que quieres, aunque cueste y tarde, llega, siempre llega…

Acompañadme en este nuevo camino…