¿Confusión o Pasión?

Vuelvo unas semanas tarde a escribir en este querido blog que me ha acompañado muchos años online, y aún más tiempo en lo que se esconde offline. Escribo aquí porque me gusta, porque quiero compartir mis pensamientos con todos vosotros (aunque sé que los blogs están en decadencia y los videos han tomado el poder, aún así me siento obligada a escribir). Hoy quiero hablar de algo que llevo meses pensando, y espero que al ponerlo por escrito me dé claridad… o eso espero. Así que, sin más, empezamos.
Llevo años intentando entenderme a mí misma, aprender de mí, averiguar qué quiero, qué no, qué necesito, qué es lo correcto, qué debo hacer, y qué no. Busco dentro de mí eso que siempre estoy buscando y que, por ahora, aún no he encontrado. Cada vez es más difícil adentrarse en uno mismo con tanto ruido exterior: noticias, rumores, TikToks.
Me encanta leer o ver videos sobre un mismo tema y las miles de opiniones positivas o negativas sobre el mismo tema. Al final, te das cuenta de que el único que realmente sabe lo que necesitas o no, o lo que es correcto o no, eres tú mismo. El problema es que, aunque sepamos qué es lo que tenemos que hacer, las opiniones de otros—tu familia, amigos, la sociedad—algunas veces nos frenan por el “qué dirán”, y aunque escuchemos nuestra voz interior, la enterramos y la hacemos callar para que podamos «ENCAJAR». Y esto, poco a poco, hace que nuestra voz interior se silencie para siempre, oxidando nuestros deseos y rompiendo el alma. No hay vuelta atrás; al final, caminamos por la vida como almas en pena, rotas y sin rumbo, siguiendo a las masas hasta el infinito.
Ya, ya, jajaja, coño, que ya llego a lo que quiero decir. Sabéis que tardo, pero siempre llego. He titulado este post «confusión o pasión» porque toda mi vida me he hecho esa pregunta: ¿La pasión que siento es simplemente confusión sobre lo que quiero o realmente es lo que quiero? Es decir, lo que siento, tal vez, no es lo que me conviene o lo mejor para mí, pero es lo que me hace sentir bien y viva. Pero, ¿es eso lo que debo hacer? A ver, alguien puede tener pasión por beber, y sabemos que eso no lleva a ningún puerto, aunque sea su pasión. Entonces, ¿Cómo sé si realmente mi pasión es mi deber? ¿Quién me lo puede decir?
Lo sé, soy yo, soy la única que tiene la última palabra, la que toma las decisiones finales. Lo que estoy intentando hacer ahora, a mis casi 56 años (queda un mes, ¡ehhh!), es tomar decisiones basadas en esa voz interior que callé hace años, que destrocé y dejé sola, encerrada en el abismo. Esa es la voz que quiero que responda todas mis dudas, porque sé que me dirá la verdad, mi verdad, y que, al escuchar cómo me susurra, me dará fuerzas para combatir mis dudas, prejuicios y olvidarme del «qué dirán».
Así que he empezado a desenterrar esa vocecita (me está costando porque la enterré muy profundo), pero poco a poco me está susurrando, y me gusta lo que me dice. Me da mucho ánimo y cada vez la escucho más claro. Sé que, con el tiempo, dejará de susurrar y me gritará con tanta fuerza que me empujará a cumplir mi pasión y me llevará a mi destino.
Os animo a desenterrar vuestra vocecita interna, a decir adiós al «qué dirán» y a hacer lo que os salga del xixi y polla. ¡Adiós, jajajaja!





