El monólogo de mi vida

No voy a empezar como siempre, excusándome por no escribir más a menudo, pero al final me excuso ante mí misma. No espero compasión de nadie, pero sí tengo que decir que me echo de menos, a esa yo interior que escupe las mierdecitas y las pone aquí, en el blog. Es esa yo interna la que dice la verdad, la Nuria transparente, la que siempre está ahí, sincera consigo misma, alegre y complaciente. La que, al escribir, paraliza a la Nuria exterior para que no interrumpa y deje que las palabras fluyan libremente. Empiezo, como siempre, sin contar lo que voy a contar, pero siempre llego a donde quiero llegar. Hoy espero que me acompañéis.

Hoy voy a ser breve porque es tarde y tengo mucho sueño. A ver, os cuento… Empecé clases de teatro porque me encanta hacer cosas nuevas, porque aunque no lo parezca soy muy tímida, y porque esto de ser actriz poco a poco me está gustando demasiado. Pienso que, por lo menos, estaría bien estar un poco preparada, aunque ya soy la mejor actriz del mundo porque tengo el papel principal en mi vida, que es una telenovela trágica, pero tipo comedia musical con un toque de ciencia ficción. Y se me da muy bien, soy natural y reacciono perfectamente en cada género.

Bueno, a lo que iba: las clases de teatro. ¡Van y me dicen que me lleve preparado un puto monólogo el primer día! ¿Estamos locos? La idea de las clases de teatro es que me expliques qué es un monólogo y me ayudes a presentar uno, pero no… nada, Nuria, tú de cabeza el primer día con un monólogo.

Y pensé, ¿de dónde saco yo un monólogo? ¿De qué género lo hago? ¿Qué se me va a dar mejor? A ver, soy graciosa, pero también puedo ser trágica y misteriosa… Busqué en internet y uff, me agobié un poco. Busqué escenas famosas, pero pensé: «Umm, Nuria, para un primer monólogo no te metas donde no te llaman, tipo monólogos de películas que han ganado Oscars, ¡jajajaja!» Luego pensé: «Lo hago en inglés, así nadie se entera de nada y da igual si me equivoco…» Y seguí pensando y pensando… hasta que fue cuando pensé…

«Nuria, ¡coño! Redacta tu propio puto monólogo, ¡de los cojones! Alguna situación de tu vida, que tienes tantas. Da igual el género, da igual el idioma… deja que tu Nuria interior, la que redacta súper bien, haga su magia y escriba un monólogo chulísimo, hablando de lo que sea. Porque al final, esa Nuria interior sabe lo que es mejor para ti y te hará lucir con sus palabras mágicas. Así que hemos llegado hasta este punto, donde yo, la Nuria interior, demanda de la Nuria exterior a redactar el monólogo perfecto…»

Y fue entonces cuando pensé cuál sería el monólogo de mi vida, qué palabras célebres, potentes, inolvidables, graciosas, misteriosas diría. Este puto blog es un monólogo extendido que arrastra cada una de esas palabras, frases, situaciones que vivo día tras día y que os cuento siempre sin vergüenza y sin filtros. Cada uno tiene su monólogo interno y, a veces, es mejor dejarlo así, interno, enterrado dentro de nosotros para que solo nosotros podamos saborearlo. Decir lo que sientes y lo que piensas siempre trae responsabilidades y asuntos que, a veces, no quieres afrontar, ni con nadie ni contigo mismo. Así que el monólogo de mi vida me lo quedo para mí, muy dentro de mí; lo repetiré tantas veces como haga falta, ensayaré hasta que lo tenga perfecto.

 

¿Cuál es tu monologo? ¿Qué quieres transmitir a ti mismo?