Convivencia Coronavirus day 30

Convivencia Coronavirus DÍA 30 sábado, 11 de abril 2020

Como no puede ser de otra manera y como dice mi vecinamiga...«J***, a ti siempre te pasa de todo, a mí nunca me pasa nada», jajaja. Pues sí, señoras y señores… no, perdón, «señoritas» o «chicas» (odio cuando me llaman señora o de usted), bueno, pues o me pasa siempre algo o hago que me pase o no me pase, jajajaja.

En esta ocasión, mi hijo, el mismo del que os cuento que va como un tonto por toda la casa con sus pesas haciendo ejercicio, resulta que hoy lo hacía descalzo. El muy feliz, medio desnudo, decide tumbarse en la terraza a tomar el sol y al levantarse, pisa algo… pegó un grito, parece que se lo quitó (sería un pequeño cristal o algo) y con el mismo cristal, no me preguntéis cómo, se cortó la parte de arriba del pie.

Pues eso, de repente sale corriendo dejando sangre por toda la casa y decía: «Que me desmayo, que me mareo». Se tumba en mi cama, el pie chorreando de sangre, y ahí va la enfermera Nuria (por poco me resbalo yo con la p*** sangre), la perra nos miraba y decide lamer las gotitas de sangre. Yo gritando que parara, mi hijo…«me desmayo»… en fin. Le limpio como puedo con agua y jabón, y cuando ya destapo la herida, umm, no tenía muy buena pinta, así que hice una foto y se la envié a mi vecinamiga médico (la pobre). Menos mal que estaba en casa, esta de acuerdo conmigo. Al centro de salud vamos (mi primera aventura de vacaciones). Nada, dos grapas que le quitan el 20 de abril y nada de ejercicio durante 8 días. Me dice: «Bueno, pues nada, no tendré más remedio que estudiar con mi tiempo libre»… Ah, y dice que cuando entró en el centro de salud le regañaron: «No deberías haber venido aquí por riesgo de contaminarte», pero cuando le destaparon la herida, dice que se quedaron callados. Jajajajaja.

Pues así empezó mi día, ¿Qué os parece? Menos mal que había madrugado y ya tenía la casa limpia y la comida hecha, así que me pude relajar un poco. Mi idea era hacer unas torrijas (no os preocupéis, mañana tendréis vídeo) y otras cositas, pero después del susto quise relajarme un poco. Y mis hijos, que llevan ya meses queriendo que vea «La Casa de Papel» (no había visto ninguna temporada), me secuestraron literalmente… no me dejaban mirar el móvil, ni levantarme, bueno, me daban permiso para hacer pipí, y hasta me hicieron la cena para que no me levantara. En fin, a las 23:30 les pedí permiso para redactar esta crónica. Lo hago ahora con los 4 ojos mirándome fijamente y esperando que vuelva. (Así que esto va a ser breve).

Reflexión del día: más que una reflexión, hoy es… A ver, algo que pasó hace unos días y me ha dado que pensar… Imaginad que alguien se queda en coma o no vive en este planeta y hubiera que explicarles qué ha pasado en los últimos 30 días… me imagino que cada uno tendría su versión… aquí va la mía…

«Pues nada, lo que ha pasado es que (por lo que dicen) un chino decidió comerse a un murciélago y, bueno, eso se convirtió en un virus contagioso que ha llegado a todo el mundo. Ahora trabajamos desde casa, aplaudimos por la ventana, mantenemos un metro y medio de distancia, nos lavamos las manos 100 veces al día, el papel de aseo se ha convertido en oro y los políticos se culpan unos a otros, mientras que los sanitarios, transportistas, personal de supermercados, profesionales de la limpieza y agricultores nos están salvando el culo.

«El día puede empezar de una manera, pero siempre termina inesperadamente.»