Resumen 2025 Nuricoco style o ¿será Nuria Pendas?

Este año me he portado fatal con mi querido blog. Os prometo que lo he intentado, pero mi vida este año ha sido una montaña rusa sin cinturón (como siempre). Y para ser sincera, llevo ya tiempo que vuelvo a pensar: Nuria, ¿pero por qué escribes si nadie lee tus mierdas? Pero rápidamente recuerdo que esto realmente lo hago para mí, y si alguien lo lee, pues mira qué bien, y si no, pues ahí lo tengo.

Me imagino cuando yo no esté, mis hijos y mis nietos (bueno, esperando a tenerlos) podrán leer esto y pensar: madre mía, la abuela estaba un poco loca jajaja.

Pero como se acerca el cierre del año, me he visto obligada a redactar mi resumen anual, como siempre he hecho. Este año ha sido uno de los más duros para mí, ya que, como sabéis, falleció mi madre en abril y la carga emocional de su cuidado durante los últimos seis años y ver el final se quedaron con parte de mi alma. Quiero deciros que estoy recuperada, pero creo que esto es algo de por vida; te cambia de alguna manera y no vuelves a ser la misma.

Este año también he continuado purgando amistades que ya no me aportaban nada y creo que yo tampoco a ellas, y de verdad que me siento más liberada, aunque un poco triste, ya que yo siempre he sido una persona muy extrovertida, con muchas amistades y conocidos, siempre en la calle, de aquí para allá, quedadas con mis diferentes grupos: las mamás divinas, las de ballet, las de trabajo, etc. Y ahora me encuentro un poco aislada en Madrid; mi chico, el pobre, ahora es mi mejor amiga… y no sé cuánto más va a aguantar jajajajaja.

Uff, de estar acostumbrada a escribir todos los días a esperar meses… mi cabeza va tan rápido que mis dedos no dan abasto, pero tengo que vomitar todo o voy a reventar. He decidido que, en vez de contarlo todo en modo redacción, os voy a resumir mi año por meses (ya lo sé, soy súper organizada, original, creativa y auténtica), a ver si todo esto por fin da sus frutos en 2026, que estoy pelá jajajajaja.

Antes de presentaros mi resumen tengo que contaros algo muy importante, algo que cambiará todo. Los que seguís leyendo a lo mejor ya sois fans incondicionales y estaréis pensando: ¿pero qué coño nos irá a decir…? Miedo me da… No os preocupéis, que sí, que os va a afectar, pero confío en que podréis con ello.

Pues a ver, la historia es que mi personaje este de Nuricoco me ha servido para mucho. Es un personaje con el que creé muchas entradas de blog, escribí varios libros, hice divertidas entrevistas y conseguí muchos seguidores (bueno, no tantos… todos los que tengo en TikTok, por ejemplo, son fans de mi madre, que pobrecitos, hay muchos que siguen dando like a sus vídeos como si siguiera aquí; eso me reconforta y me hace reír).

Ya, ya, que voy, que os lo cuento, joder, impacientes como siempre

Pues la cosa es que mi vida hasta ahora ha dado muchas vueltas: empecé siendo bailarina de ballet (y sigo siéndolo), trabajé como dependienta, encargada de tiendas, jefa de compras, organizadora de eventos hasta directora de marketing,  y comunicación. Y ahora tengo un fork in the road y necesito tener claro mi futuro. Ya tengo una edad avanzada y me gustaría dedicarme a lo que realmente me gusta y me apasiona, sin miedo y con ganas, porque si no lo hago ahora, ¿Cuándo lo voy a hacer?

Muchas personas me animan y otras me dicen que estoy loca; no sé quién tiene razón, pero mi corazón lo tiene claro. Dicho todo esto, el generar contenido divertido en las redes, escribir libros, guiones, lo que sea y lo principal mi faceta de actriz me está gustando demasiado y me gustaría profesionalizarlo un poco. Por lo que en mis cuentas de @nuriapendas en Instagram ( SEGIDME) y @nuria.pendas en TikTok ( SEGIDME) empezaré a poner todo mi material de actriz y dejaré el de Nuricoco para todas mis mierdecitas, aunque igualmente pondré mierdecitas de mis rodajes allí jajajajaja.

Y actualizaré mi web www.nuriapendas.com con todas las mierdecitas que vaya haciendo de rodajes y cositas.

Uff, qué fucking rollo os he contado. No creo ni que vayáis a llegar a leer el resumen; estaréis ya cansados. Jajajaja. Me da igual, sinceramente, totalmente igual. Es que me da igual todo: es una puta liberación. I’m free, I’m free de mí misma, joder. Tengo ganas de volver a ser yo, volver a ser esa niña pequeña que soñaba con todo a lo grande, le daba igual todo, tenía un entusiasmo envidiable… esa niña va a volver a nacer en 2026, así que Get readyyy.

Y con todo esto os dejo con mi Resumen 2025 (estilo Nuria).

ENERO

Empiezo el año convencida de que va a ser un buen año, con una fe injustificada y cero pruebas. Me hago propósitos nuevos, agendas mentales y planes maravillosos que duran exactamente lo mismo que el calor corporal. Yo optimista, el universo tomando notas y riéndose. Se lanza el corto Elektion (grabado en diciembre de 2024), en inglés, experiencia increíble y confirmación de que esto de actuar me va. También hago figuración en El Salvador, inaugurando el año congelada física y emocionalmente: frío, horas de pie y glamour negativo. Primer rodaje del año y primer aviso serio de que esto no va a ser fácil.


FEBRERO

Mes de conversaciones intensas con mis hijos mientras intento parecer adulta funcional. Mi hija se va de crucero con su novio y no sabe qué pasaporte llevar ni cuál es exactamente su nombre legal real. Yo respirando hondo y aceptando oficialmente que ya no mando. Mientras tanto, presento un programa estudiantil y me siento cómoda delante de cámara… demasiado cómoda. Empiezo a sospechar que esto se me da. Todo esto mientras gestiono la calma de mi vida el caos, siempre fingiendo tranquilidad maternal y bebiendo cervecitas como mecanismo emocional perfectamente válido.


MARZO

Cansancio vital generalizado, cero ganas de nada y una sensación persistente de que algo grande se acerca. Yo intentando ignorar las señales como una profesional. Hago figuración en Machos Alfa, rodeada de muchísima gente; probablemente no se me vea, pero yo estuve ahí y eso cuenta. Los selftapes se convierten en mi obsesión fatal: no doy pie con bola con la cámara ni con las luces, mi hija dice que lo hago fatal y que no sea tan sexy (gracias por el apoyo). Además, empiezo a sumar estrenos “fantasma”: trabajos grabados antes que empiezan a salir sin previo aviso. Yo haciendo vídeos chorra que no ve nadie, dudando si no se ríen o si ni los abren, preguntándome si será hora de cambiar mi look y sospechando seriamente que soy mi única audiencia.


ABRIL

Fallece mi madre y el mundo decide seguir funcionando con una normalidad ofensiva. Aprendo que la fortaleza no se elige, se impone. Y aun así, protagonizo la webserie Pastillas sin frenos: diez episodios, texto infinito y maquillaje propio (imaginaros el cuadro). También ruedo el corto El peso del silencio: madre, violencia doméstica y llorar de verdad. Actuar mientras todo duele es durísimo, pero también profundamente transformador. Yo sin parar cuando debería haber parado, convirtiendo el dolor en trabajo y descubriendo, para mi sorpresa, que también puedo con esto.


MAYO

Duelo en diferido: cuerpo presente, cabeza todavía en abril. Viajo con mi hijo y su novia y el viaje se convierte en una odisea emocional digna de miniserie. Yo respirando profundo y contando hasta diez… mal. Ruedo el corto Compañeros de piso, que consiste básicamente en abrir y cerrar puertas, mucha espera y todo en una toma, como la vida misma. Me río en rodaje como acto de supervivencia mientras empiezan a salir proyectos grabados en 2024 y yo intentando recordar honestamente cuándo los hice. Pienso que viajar relajará, descubro que no, y sigo viajando igual. Me miro al espejo y pienso: ¿me cambio de look? ¿O mi ropa de verano ha encogido misteriosamente?


JUNIO

Primer mes en el que pienso: vale, sigo aquí. Llega el calor sin avisar y con violencia, y con él las reflexiones existenciales a las tres de la mañana empapada en sudor. Ruedo una pequeña parte en la serie La Nena (Atresmedia) como figuración especial vestida de monja (creo que no tengo que decir más). El director grita “¡Nuria, acción!” y yo intentando no salir corriendo ni pecar. También ruedo The Unknown from Outer Space: una frase, años 50, rodado con iPhone en un museo precioso. Yo convencida de que no procrastino, solo estoy procesando el trauma con calma, dándome cuenta de que ya ni el bañador es una opción y preguntándome seriamente si me dejarán quedarme con el atuendo de monja. Porque tengo la capacidad única de complicarme cosas que iban perfectamente bien.


JULIO

El verano se hace eterno. Mierda, si acaba de empezar, joder. Mucho tiempo libre para pensar cosas que no ayudan y yo sobreviviendo como puedo. Ruedo un videoclip de Zenji como figuración especial. El rodaje es corto pero intenso, jeep que quema partes íntimas a 40 grados. Además, se estrena El Legado (Netflix), grabado en julio de 2024: yo figurante, muchas horas y José Coronado pasando cerca (dato absolutamente imprescindible). Intento coordinar agendas familiares, descubro que nadie tiene la misma idea de “plan tranquilo” y acabo adaptándome yo, como siempre. Ah sí cambio de look (de rojo a rubia en un plis plas, bueno no ha sido tan fácil, gracias Yoli).


AGOSTO

Mes raro, silencioso y emocionalmente cargado. Viajo a Miami para la boda de mi padre, sorpresa incluida y yo en modo glamur. Nota mental muy clara: no viajar a Miami en agosto, por Dios. No ruedo nada, pausa forzada, pero siguen saliendo cosas grabadas en 2024 y yo compartiéndolas como si acabaran de pasar. En mitad de la boda, mi hijo tiene un accidente de coche y mi chico me manda la foto diciendo:

“Nada, ha sido un pequeño roce…”


SEPTIEMBRE

Mis hijos trabajan y estudian y yo no lo asimilo. Empiezo a aceptar que ya no me necesitan igual, lo cual es maravilloso y devastador a la vez. Por fin me voy a vivir con mi chico a Madrid después de diez años de relación a distancia. Mi hijo me lleva en coche con todas mis cosas, el coche a tope, como si fuera una jovencita a la que su padre lleva a la universidad. Mi hijo me dice: “Mamá, ¿pero tú ves esto normal?”. Mientras tanto, self tapes, castings y autodirección frente al espejo: repetir tomas hasta perder la noción del tiempo y hablar sola como parte oficial del proceso creativo. Mudanza emocional sin cajas, adaptación lenta y fingir normalidad como si supiera hacerlo.


OCTUBRE

Cumplo 57 años y me siento regular tirando a mal, como si el cuerpo no hubiera recibido el mismo memo que la cabeza. Aun así, empiezo a notar avance real: menos miedo, más confianza y yo creyéndome actriz… a ratos, cuando me miro con cariño y no con juicio. Se lanza Respira (Netflix, T2) y salgo en el episodio 5, con escenas junto a Blanca Suárez, Pablo Alborán y Najwa Nimri (dato que no pienso omitir jamás). No sé si esto es el principio de algo grande o simplemente una confirmación personal, pero oye, algo se está moviendo y yo pienso seguir empujando.


NOVIEMBRE

Mes intensísimo física y emocionalmente. Poco descanso, mucha adrenalina y yo funcionando a base de pura inercia. Grabo la serie de UK Death in Benidorm, pequeña parte y emoción máxima, conozco a John Hannah. Ruedo otra pequeña parte para la peli El gusto del cloro del director Alvaro Congosto, tráiler para mí sola y comer cabezas de gambas como método actoral. Además, los cortos Tarot, Faith y MHOLA, pasando de tarotista a psicóloga sin título. Demasiados rodajes seguidos, dormir poco y pensar seriamente: “esto ya no tiene vuelta atrás”.


DICIEMBRE

Cierro el año cansada pero de pie. Mis hijos bien, mucho más adultos de lo que yo estoy preparada para asumir. Mi hija se saca el carnet y se compra coche: mal asunto. Profesionalmente cierro con más estrenos que memoria cronológica, más experiencia que dinero y mucha más seguridad que al principio del año. Vivo con mi chico, pero sigo yendo y viniendo como si Madrid fuera un Airbnb emocional. No sé estar quieta. Miro a 2026 con respeto… y con ganas.


Y ahí lo tenéis, mi resumen, muy pero que muy resumido, porque si os pongo a contar cada puto detalle creo que me quedo sin espacio en el alojamiento. Debo destacar que 2025 ha sido un año que jamás olvidaré: perdí a mi madre, perdí mi pelo rojo y me fui de casa como una jovencita que se va por primera vez. He aprendido muchísimo, como hago cada año; he llorado, he sufrido, he tenido estrés, pero tengo que reconocer que también he reído mucho, he viajado, he estado cerca de mi familia y, sobre todo, he tenido salud, que para mí es lo principal.

De cara a 2026, los expertos en astrología dicen que los Libra van a ser uno de los signos con mejores resultados en todos los sentidos (a ver si es verdad). Me despido de vosotros y de 2025 con mucha esperanza. Tengo tantas cosas que quiero hacer en 2026 que no sé si me va a dar tiempo. Seguiré redactando en este blog porque es mi manera de no volverme loca; seguiré, como ahora, pensando en positivo y siendo agradecida con el universo.

“Si 2025 no me rompió, 2026 no sabe con quién se ha metido.”